El 2020 fue un año en el que la actividad económica mundial se vio azotada por los efectos de la COVID-19 y las medidas para frenar su propagación. Según estimaciones del Banco Mundial, el mundo retrocedió un 4.3%; América Latina cayó un 6.9%. Por su parte, la actividad económica peruana, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), registró una caída del 11.12%, con lo que retrocedió luego de 21 años de crecimiento ininterrumpido.
Asimismo, la COVID-19 reveló una serie de falencias en el sistema de salud peruano, qué duda cabe, la pandemia puso en evidencia las fallas estructurales de un sistema de salud pública fragmentado y totalmente ineficiente para atender las principales demandas de los ciudadanos, como abastecimiento de medicinas, atención primaria, entre otros, peor aún en un escenario de crisis sanitaria.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), a inicios de 2021, el 97.1% de los establecimientos de salud de primer nivel de atención (8,531 de 8,783) presenta una capacidad instalada inadecuada, lo que se entiende como infraestructura precaria, equipamiento obsoleto, inoperativo o insuficiente. Esta cifra refleja la urgencia de una intervención integral en infraestructura y equipamiento en casi todos los establecimientos de atención primaria. En términos proporcionales, el incremento de infraestructura inadecuada entre 2019 y 2020 habría pasado del 51% al 95.5%. Esta brecha se explicaría por el colapso sanitario que originó el incremento sustancial de las atenciones a pacientes con coronavirus. Frente a este escenario, qué plantean los candidatos que pasaron a la segunda vuelta electoral 2021: Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, en lo que a reformas económicas y atención de la salud se refiere.
PROPUESTA ECONÓMICA:
Cabe recalcar que al margen de no explicar el “cómo” de cada propuesta, las dos agrupaciones políticas presentan grandes diferencias sobre qué hacer para reformar o reactivar la economía.
FUERZA POPULAR:
- Aumentar el presupuesto del sector a un 7% del PBI en 2026.
- Construir y equipar 80 centros de salud.
- Red interconectada de centros de atención primaria.
- Detección, aislamiento y seguimiento de casos de COVID-19.
- Realizar 80,000 pruebas moleculares a diario.
- Articulación e interoperabilidad del sistema de salud.
- Capacitar a los funcionarios de salud pública en habilidades gerenciales.
Sabemos que, en medio de esta coyuntura, la economía y la salud son dos aspectos importantes para el desempeño del país. Definitivamente para algunos, será atractiva más una propuesta que la otra basados en sus intereses personales, más que el conectivo. Por otro lado, es importante establecer acciones para articular el sistema de salud y combatir directamente a la COVID-19 lo más pronto posible, aunque el gran reto estaría en la modernización de la gestión pública, así como en el escaso tiempo con el que se cuenta.
Sabiendo, conociendo y siendo responsables de los próximos cinco años, la nación entera, el Gobierno y la ciudadanía deberán tomar una decisión el próximo 6 de junio, el resultado debe ser una política en favor del crecimiento, bienestar y desarrollo para todos los peruanos.



